¿Por qué crujen las articulaciones? Qué significan los chasquidos
¿Por qué crujen las articulaciones? Qué son esos chasquidos, por qué casi nunca son peligrosos y cuándo sí debes preocuparte. Sin alarmismos.
Por Sergio V.Actualizado el 13 de julio de 2026
Que las articulaciones crujan casi siempre es normal e inofensivo. Esos chasquidos suelen deberse a burbujas de gas que se forman y colapsan en el líquido que lubrica la articulación, o a tendones y ligamentos que se deslizan sobre el hueso. Si el crujido no duele ni hincha, no hay que darle importancia; si va acompañado de dolor o inflamación, entonces sí conviene mirarlo.
Te lo digo de entrada para que sueltes la preocupación, porque este es de esos temas que generan más angustia de la que merecen. No soy médico, analizo suplementos y leo estudios, así que esto es una guía para entender qué son esos ruidos y cuándo, de verdad, hay que hacerles caso.
¿Por qué crujen las articulaciones?
Detrás de un crujido puede haber varias cosas, y casi todas son de lo más corriente:
- Burbujas de gas en el líquido articular. Dentro de la articulación hay un líquido lubricante con gases disueltos. Ciertos movimientos hacen que se forme una pequeña cavidad de gas, y eso produce el clásico chasquido.
- Tendones y ligamentos que se deslizan. Al mover la articulación, estas estructuras pueden resbalar sobre una prominencia del hueso y volver a su sitio con un chasquido. Muy típico en rodillas y hombros.
- Roce del cartílago. Con la edad, las superficies de la articulación pierden algo de suavidad y pueden producir una sensación de arenilla o crujido fino, lo que se llama crepitación.
La ciencia lo ha visto en directo. Un estudio con resonancia magnética en tiempo real (2015) demostró que el chasquido se produce en el momento en que se forma una cavidad de gas dentro del líquido articular, no cuando estalla una burbuja como se creía antes. Es un fenómeno mecánico normal, no una señal de que algo se rompa.
La mayoría de estos ruidos no indican daño por sí solos. Una articulación puede ser ruidosa toda la vida sin que pase absolutamente nada.
¿Es malo que las articulaciones crujan?
La respuesta corta: si no duele, no. Un crujido aislado, sin dolor, sin hinchazón y sin bloqueo, no es señal de enfermedad. Es tan común que casi todo el mundo lo tiene en algún grado, y va a más con los años sin que eso signifique un problema.
Lo que cambia el cuadro es el acompañante. Un chasquido que viene con dolor, con hinchazón, con sensación de que la articulación se queda enganchada o que se va de sitio ya no es el ruido inofensivo de siempre. Ahí el crujido no es el problema, sino el aviso de algo que hay debajo, y conviene mirarlo. La regla es sencilla: manda el dolor, no el ruido.
¿Crujirse los dedos provoca artrosis?
Este es el mito más extendido, el que te soltaba tu abuela para que dejaras de hacerlo. Y aquí va la buena noticia para los que no pueden evitar crujirse los dedos: no causa artrosis. Un estudio con 215 personas comparó a quienes se crujían los dedos habitualmente con quienes no, y la artrosis era igual de frecuente en ambos grupos (18% frente a 21%). Otros estudios llegaron a la misma conclusión. Crujirte los dedos puede molestar a quien tienes al lado, pero no te va a estropear las articulaciones.
Eso sí, un matiz con sentido común: si al crujirte los dedos te duele, no es buena idea forzar el gesto una y otra vez. El problema no sería el “crac” en sí, sino que haya dolor de por medio, y eso ya merece que no lo ignores.
¿Por qué crujen más con la edad?
Con los años es normal que las articulaciones se vuelvan más ruidosas. El cartílago pierde algo de su suavidad original, el líquido lubricante cambia y las superficies rozan de forma distinta. Por eso la crepitación, esa sensación de arenilla al doblar una rodilla, es tan frecuente a partir de cierta edad.
Que sea frecuente no significa que sea grave. Un aumento de los crujidos, sin dolor ni hinchazón, entra dentro de lo esperable con el paso del tiempo. La diferencia importante sigue siendo la misma: mientras no haya dolor ni pérdida de función, es cuestión de acústica, no de salud. Si además notas dolor o rigidez, conviene entender de dónde viene, y para eso te sirve la guía general sobre el dolor de articulaciones.
Crujidos según la articulación
No todas las articulaciones suenan por lo mismo, aunque el fondo sea parecido. Repasar las más ruidosas ayuda a poner cada chasquido en su sitio:
- Rodillas. Muy dadas a la crepitación, esa sensación de arenilla al agacharte o al levantarte de una silla. Sin dolor, es de lo más común, sobre todo con los años.
- Cuello y espalda. Los chasquidos al girar suelen ser burbujas de gas o pequeñas articulaciones que se reajustan. Lo que no conviene es forzar el cuello a lo bruto para “hacerlo sonar”.
- Hombros. Tendones que se deslizan sobre el hueso al rotar el brazo. Si no duele ni se engancha, tranquilidad.
- Dedos y nudillos. El clásico “crac” al estirarlos, del que ya hemos hablado, y que se lleva casi toda la mala fama sin merecerla.
En todos los casos la pregunta que decide es la misma: ¿duele o se hincha? Si la respuesta es no, el ruido es solo eso, ruido.
¿Se puede hacer algo para que crujan menos?
No hay una fórmula para silenciar del todo una articulación, y tampoco hace falta si no duele. Pero algunas cosas ayudan a que el cuerpo se mueva con más suavidad y, de paso, suene un poco menos:
- Muévete a diario. El movimiento reparte el líquido lubricante y mantiene la articulación engrasada. Una articulación que se usa se queja menos que una parada.
- Calienta antes de forzar. Entrar en frío a la actividad exigente favorece esos chasquidos de arranque; unos minutos de movilidad suave los reducen.
- Gana fuerza muscular. Una musculatura que sujeta bien la articulación hace que todo se deslice con más orden.
- Cuídate en general. Un cuerpo con buen peso, bien hidratado y en movimiento se mueve mejor. Lo que no tiene sentido es suplementarte solo porque oyes ruidos, sin dolor ni diagnóstico de por medio.
Ninguna de estas medidas va a dejarte las articulaciones mudas, y ese no es el objetivo. Un cuerpo sano hace ruidos. La meta es moverte bien, no moverte en silencio.
Cuándo un crujido sí debe preocuparte
No todos los ruidos son iguales. Conviene prestar atención cuando el crujido va con alguna de estas señales:
- Dolor en el momento del chasquido o después.
- Hinchazón o calor en la articulación que cruje.
- Bloqueo, esa sensación de que la articulación se queda enganchada y no completa el movimiento.
- Inestabilidad, notar que se va de lado o que falla.
- Aparición tras un golpe o una torcedura.
En esos casos, el ruido deja de ser el protagonista y pasa a ser un síntoma más. Si además ves la zona hinchada o caliente, te interesa la guía sobre articulaciones inflamadas, porque ahí el enfoque cambia.
Cuándo consultar a un médico
Un crujido solo, sin más, no es motivo de consulta. Pero conviene que te valoren si aparece:
- Dolor persistente asociado a los chasquidos.
- Hinchazón, calor o enrojecimiento de la articulación.
- Bloqueos o sensación de que la articulación se queda trabada.
- Pérdida de movilidad o inestabilidad.
- Crujidos con dolor tras una lesión o un golpe.
Fuera de esos casos, puedes estar tranquilo: una articulación ruidosa no es una articulación enferma. Si te ronda la duda de si esos ruidos significan que necesitas tomar algo, la respuesta honesta es que no, al menos no por el ruido en sí. En la sección de articulaciones tienes el resto de guías por si quieres seguir entendiendo qué le pasa a tu cuerpo, con el mismo criterio de siempre: sin meterte miedo y sin venderte humo.
Fuentes
- Kawchuk GN et al., “Real-Time Visualization of Joint Cavitation”, PLOS One (2015). Ver en PLOS One
- deWeber K et al., “Knuckle Cracking and Hand Osteoarthritis”, Journal of the American Board of Family Medicine (2011). Ver en JABFM
- Castellanos J, Axelrod D, “Effect of habitual knuckle cracking on hand function”, Annals of the Rheumatic Diseases (1990).
Preguntas frecuentes
- ¿Por qué crujen las rodillas al agacharse?
- Al flexionar la rodilla, los tendones y el cartílago se deslizan y pueden producir chasquidos o una sensación de arenilla. Si no duele ni se hincha, suele ser normal y muy frecuente con la edad. Si aparece dolor o bloqueo, ya conviene mirarlo.
- ¿Crujirse los dedos es malo?
- Por lo que se ha estudiado, crujirse los dedos de forma habitual no parece dañar la articulación ni provocar artrosis. Como mucho, puede resultar molesto para quien lo oye. Otra cosa es que duela al hacerlo, y ahí sí conviene no forzar y consultar.
- ¿Los crujidos significan que me falta colágeno o calcio?
- No. Es un mito habitual. Los chasquidos no son señal directa de que falte colágeno, calcio ni ningún nutriente concreto. Suelen ser un fenómeno mecánico normal. Suplementarte por oír crujidos, sin dolor ni diagnóstico, no tiene mucho sentido.
- ¿Por qué crujen más las articulaciones por la mañana?
- Tras horas de inactividad, la articulación está más rígida y el líquido lubricante, menos repartido. Al ponerte en marcha, es normal notar algún chasquido de arranque que desaparece según entras en calor. Es de lo más común y rara vez preocupante.